5 abr. 2012

Oda al kamasutra

He aquí mi persona humana:

Cuando mi esposa y yo decidimos irnos a vivir juntos nos compramos un piso que al haber estado alquilado durante años a estudiantes necesitaba algo de obra, poca cosa, tirar la mitad de los tabiques, quitar el baño y ponerlo en otro sitio, cambiar la cocina destruyendo la antigua con dinamita de lo fea que era, toda la electricidad, eliminar las tuberías de plomo de los desagües y toda la fontanería en general, cambiar varias puertas, todas las ventanas...bah, casi ná...con toda esa marabunta de gastos y trabajos a los que dediqué mi sudor, mi sangre a veces, nuestro dinero, el sudor de mi mujer, la sangre de uno de mis hermanos y la paciencia de un amigo, que como buen amigo nunca se quedó sin ella, se nos ocurrió indultar un par de puertas y a un par de vecinos. Nos arrepentimos de ambas, claro ( ya os contaré la historia de mi vecino y de porqué vendió su coche)...de las dos puertas una sólo necesitaba un arreglillo, pero la otra tenía una impresionante obra de arte. Eran unos dos mil poemas guarros que harían sonrojar al escritor, dibujante y pensador del kamasutra, algunos con dibujitos, por si la cosa no quedaba clara con el texto, pero la puerta en si no estaba mal, así que decidí lijarla. Me compré una magnífica lija manual, me acerqué a la puerta, me despedí de la oda al kamasutra y lijé. Lijé y lijé hasta dejarme la piel, pero no cejé en mi empeño. Dos horas lijando, tres lijas gastadas y la impresionante hazaña conseguida....unos cinco centímetros cuadrados lijados...y encima malamente, porque aún se podían leer unas cuantas palabrotas....Maldije lo escrito, maldije lo por escribir...y me tomé un cubata....y de vuelta a la tarea. El resto de la tarde sucumbió a la noche dejando dos centímetros cuadrados más casi libres de poemas...y dos centímetros cuadrados de voluntad total en mi persona....

Y entonces la ví...allí estaba...en el anuncio de la tele...tan rojita, tan pequeñita, tan potente..uff, debía ser mía costara lo que costara...la ratona de black&decker... que digo yo, por hablar de otra cosa, si casi to lo de esa marca es naranja...¿pa que le ponen black&decker?...así que al dia siguiente fui a por una. Me daba igual su precio, sólo la quería a ella, aunque si os interesa me costó unos cuarenta euros, no lo recuerdo bien, que fue hace cuatro o cinco años y mi memoria es débil cual lija manual frente a la puerta. La saqué de su caja e hice lo que cualquier hombre de bien haría...no leer las instrucciones y pelearme conl la hoja de lija pa conseguir ponerla...para el que no lo sepa, lo blandito se pone hacia la lijadora y lo rugoso se pone hacia fuera de lo contrario no se queda pegada, y de quedarse no lija...tras esto la enchufé a la corriente y me dirigí a la puerta. Esta tembló al verme llegar, sus imaginarios ojos se abrieron de par en par y el dulce sonido de la ratona fue acabando verso a verso con los poemas cochinos y su métrica mala, las letras saltaban al vacío huyendo de la lijadora que comía y comía palabras sin cesar dejando todo limpio a su paso. La potencia sin control dicen que no es nada...y tienen razón, además de lijar las palabrotas y poemas lijó la pintura y parte del chapado de la puerta y no creo que fuera por mi hercúlea fuerza....pero bueno, una mañana lijando, y una tarde pintando y un par de cubatitas dejaron una puerta de dormitorio....¿cómo decirlo? pues mu bien lijada, pero mal pintada y que no encajaba en el quicio, porque la ratona lija, y lo hace bien, pero no pinta ni me da habilidad....que triste, quill@s...por lo demás deciros que pesa muy poco, consume poco y es muy manejable, incluso para un tio torpe como yo.. viene con una caja compacta para guardarla y un manual de instrucciones que perdí, pero no me importa porque no lo uso...ni para leerlo ni para lijarlo...ea....


Por cierto, al final hasta eché de menos los poemas cochinos..lo que es el ser humano, hijos mioss...

10 jul. 2011

El jardin de los sueños, solo para padres recientes II

He aquí mi persona humana:

Gracias, o por culpa de mi hijo, un día acabé viendo esta cosa diseñada para niños pequeños. La he visto tanto en castellano como en ingles, y a decir verdad casi que prefiero la versión inglesa, más que nada porque de esa manera puedo decir que no lo entiendo por la barrera idiomática y no porque la serie sea lo más absurdo que jamás presenció un ser más o menos adulto como yo.

Es tan difícil hacer una descripción de los personajes que os voy a dejar un enlace para los que no lo hayáis visto y ya luego os lo describo, para que me digáis si llevo o no razón. http://www.rtve.es/infantil/videos-juegos/#/videos/jardin-suenos/todos/tombliboo-ooo-mete-pelota-casa/737715/

Para que os hagáis una idea de cómo son os diré que el que diseñó a estos bichos debió ser un seguidor de los teletubbies adicto al lsd ampliamente traumatizado por ambas cosas. Hay una especie de tren de la muerte que se llama algo así como ninkinonk cuya utilidad desconozco, pero abre las puertas del jardín donde moran el resto de siniestros personajes, como una especie de zepelin lleno de aspas y remos que hace sonidos psicodélicos y va por ahí chocándose con los árboles, o una bailarina con minifalda que tira de una cuerda para levantarsela mientras canta canciones raras. Va por ahí corriendo y saltando mientras persigue su cama, que no para de huir despavorida...( cama inteligente)...Tiene un novio, o algo así, que la besuquea y la coge de la mano. Este novio, que se llama algo así como egglepiggle, va por ahí tirando de una manta vieja y roñosa de color rojo y cuando pilla la cama de la otra quilla se queda a dormir en ella, por si viene la otra y hacen algo, digo yo. Uno de los personajes más siniestros que circulan por allí es macapaca, un bicho color blanco roto ( yo diria blanco muerto) que va empujando un triciclo sin ruedas chirriante en cuyo trasportín hay una esponja y jabón. El único objetivo del bicho consiste en hacer montones con piedras y lavarle la cara a cuanto ser vivo tiene el valor de cruzarse en su camino, eso si, antes de enchufarte en la cara la maloliente esponja toca una trompetilla que te pone los pelos de punta...¿dije siniestro? es más bien pavoroso, aterrador o algo peor....
También circulan por allí tres trillizos ( mi mujer cree que son hembras, pero no me atrevo a mirar dentro del calzón, por si hay algo) que cuelgan sus calzoncillos fuera de casa por la noche y se los ponen por la mañana, pero sin lavarlos ni ná, solo airear y poner, tienen nombre, pero son mu raros...no se a qué dedican el tiempo libre, pero creo que son contrabandista de sustancias raras y usan el trenecito de antes para sus repartos.

Cada personaje es presentado por una voz en off con una cancioncilla esperpéntica y sin sentido en castellano ( y en inglés, creo) y los capítulos terminan llendose todos a dormir (más quisiera yo que se fueran a tomar polculo) menos tú, que quedas catatónico en el sofá sin saber qué ha pasado con tu vida para haber presenciado to eso. No entiendo el principio, ni el fin, ni su desarrollo...ni los personajes ni nada, ni siquiera en el resumen de dibujos animados que pone fin al capitulo, viendo ese resumen constatas que el tiempo se detuvo en algún momento o te has tomado un tripi, pero a los niños les gusta...hay que joerse...

Hay otros personajes a los que no me atrevo a describir, que hay ojos en todas partes...y rumores de que si dices macapaca seis veces mirando un espejo a la pata coja mientras te lavas los dientes con champú tulipán negro, sale la susodicha macapaca del sumidero del baño y te devora el corazón mientras toca la trompetilla y te lava la cara con la esponja sucia....

Resumen: mirad a vuestra espalda al cruzar la puerta de cualquier jardín y temblad ante el sonido mortal de la trompetilla....

25 mar. 2011

Un gato llamado Frodo.

Tuve un gato la mar de gracioso, pendenciero, sacrílego, sinvergüenza, torturador de perros y otros seres..la verdad es que si hubiera leído a Pratchett antes no le hubiese puesto Frodo de nombre, pero así fueron las cosas.

Fuimos mi mujer y yo a coger un gatito callejero en unos locales abandonados para mi cuñada, que quería uno, y ya de paso si veía uno que me gustara a mi me lo llevaría. Y lo vi, fue un amor a primera vista. El me miró con sus ojillos marrones, yo lo miré con los míos y él me bufó, mordió, arañó y rasuró con las patas traseras todo mi antebrazo izquierdo mientras yo le tiraba del rabo para cogerlo, un amor a primera vista, lo que yo os diga, y me lo quedé. Mi novia, gran amante de los gatos, consiguió lavarlos y quitarles unos pocos millares de pulgas a ambos gatos, ya que para mi cuñada vimos una gata preciosa la mar de tranquilita ( y aburría), que no huía ni nada de eso.

Cuando estaba bien limpito y libre de pulgas, con su collar y todo, lo llevamos al veterinario para que le echara un vistazo y ya de paso ponerle sus vacunas. Así que lo metí en una caja llena de agujeros y enfilé pa su consulta. Cuando nos tocó el turno lo saqué de la caja y el gato echó una mirada llena de suspicacia a su derredor. Miró al veterinario, olisqueó la mesa y se pegó a mí, por si acaso. El veterinario se acercó despacio y lo observó un par de minutos sin tocarlo.

-Tendrá unos tres meses, mas o menos, me dijo. Voy a echarle un vistazo.

Para ese quillo echarle un vistazo era meterle un termómetro en el culo , y claro, Frodo decidió que eso de andar hurgándole allí atras era una gran afrenta al mundo felino y respondió soltando todos los demonios del cuarto infierno, e incluso alguno del quinto, diría yo.....Se revolvió enganchando al doctor por el brazo con sus uñas delanteras, mordió su muñeca provocando un grito de dolor y espanto para sacudir luego sus patas traseras tratando de despellejar todo su brazo. El veterinario, muy dolorido y sorprendido de que un pequeño saco de carne pudiera ser tan fiero y rápido lanzó su mano libre para quitarse al minino de encima, y mi gato decidió repetir la operación con el otro brazo, por aquello de la simetría, digo yo, y justo cuando el médico quiso quitárselo del otro brazo, Frodo dio un impresionante salto a una estantería tirando un montón de cosas a la cabeza del maltrecho doctor, y de salto en salto, bufido y bufido destrozó todo aquello que se puso a tiro de sus garras, entre mesas y estanterías, sin olvidar la tapicería de la silla ni los tobillos desprotegidos del pobre médico, que se limitaba a gritar histérico para que sacara de su consulta al micho de Belcebú.

Tras varios intentos infructuosos de cazarlo, y con la seria amenaza por parte del doctor de buscar una escopeta, conseguí engancharlo del rabo y llevármelo de allí. Al final las vacunas fueron puestas, por otro veterinario, y con la inestimable ayuda de una inyección de tranquilizante para caballos.

Cuando era algo más mayorcito, Frodo gustaba de salir de casa para irse por ahí de parranda a volver loco al cura del barrio, al sacristán y a la limpiadora de la iglesia. De echo, fue llamado durante un par de años el gato sacrílego. Lo que hacía el muy mamón era ir de terraza en terraza hasta colarse, por donde nunca lo supo nadie, hasta el mismísimo altar. Una vez allí destrozaba las flores que hubiera haciéndose una cama con ellas y luego tiraba al suelo todo aquello que hubieran dejado a su mano, garra más bien, donde quiera que fuera en cualquier parte de la sala principal de la iglesia, marcando con su pís buena parte del terreno. Después esperaba bien cómodo en su cama de flores a que entrara el sacristán, el cura o la limpiadora, juntos o por separado, a los que recibía con un maullido guerrero para salir disparado derrapando encima de las flores, esparciéndolas por todo su alrededor. Hay una larga lista de novios cabreados, que tuvieron que arreglar a toda prisa la iglesia después de la visita traicionera de Frodo, a los que no les hubiera importado cambiar el menú de la boda por gato con arroz.

Otra de las prácticas habituales del gato era la de acercarse a unas vallas donde había perros grandes y fieros, y ponerse a hacer ruiditos en los alambres. Cuando un perro acercaba el hocico a ver qué pasaba allí, Frodo le arreaba un zarpazo en la nariz que lo dejaba ladrando una hora, a veces dos, dependiendo de lo grande que fueran los agujeros de la verja, y se quedaba allí mirándolos pacientemente hasta que se callaban....y lo repetía de nuevo....qué noche nos daban a veces...en otras ocasiones se paseaba por el pretil de los muros por donde estaban los perros que ya lo conocían haciendo como que se caía, volvía locos a los pobres canes, porque cuando los tenía frenéticos del todo saltaba hacia la parte de verja de hierro y les daba en todo el hocico....una y otra vez....

Al final, nuestro gato acabó lléndose a un parque a dejar en pañales al jefe de la manada quedándosela para el solito y llenando de pequeños Frodos los jardines del lugar...al menos no hemos tenido constancia de que sus hijos, físico a parte, hayan heredado los otros atributos pendencieros y sacrílegos....o quizá si...

Durante mucho tiempo lo eché de menos porque la realidad, es que era un gato muy adorable y cariñoso...

11 feb. 2011

La cuatro ele

Al principio de los tiempos nos regalaron una especie de vehiculo a motor llamado renault 4L. Sus cuatro ruedas tenían el grosor, poco más o menos, de la rueda de una bici pequeña, su motor de cuatro marchas, poco potente, hacía tanto ruido como un avión, y sus cuatro chapas te mantenían protegido de la lluvia si no era muy intensa y te dejaba a merced del calor sevillano, ya que cinco minutos sin sombra le daban a su cubierta la temperatura de una supernova a punto de estallar, tanto en invierno como en verano, por lo que resultaba curioso estar sudando como lo haría un oso polar en el sahara a cuatro grados centigrados en la calle. Todo esto describe un vehículo bastante versátil, y sobre todo barato, ya que fue un regalo bien intencionado, y pese a lo que pueda parecer hasta ahora, muy agradecido por nuestra parte....un coche gratis cuando no tienes otro no es regalo baladí. El problema no fue el vehículo en si, fueron las circunstancias que lo rodearon. Nuestra falta de pasta nos llevaron a utilizar un taller mecánico un tanto peculiar. Nuestra intención, cambio de aceite y revisión general. La del mecánico, provocarnos un infarto múltiple de tamaño XXL. Eso sí, al César lo que es del César, el buen muchacho tuvo el detalle de buen mecánico de purgarnos el circuito de líquido de frenos sin que se lo pidiésemos, y claro para compensar, supongo, se olvidó de apretar el tapón que evitaba que tan necesario líquido se desparramara por toda la ciudad. Así, de esa guisa, con el desconocimiento de quien confía en un mecánico de coches, y con el retumbar de los mil grados centígrados del habitáculo nos fuimos camino de Sevilla Este regando con nuestro sudor cada milímetro cuadrado de asiento, salpicadero y cuanta cosa se acercara a nuestra piel. Nos paramos en un semáforo. Se puso en verde. Nos peleamos con la marcha. Nos pitaron. Sacamos por la miniventana el dedito de insultar y justo cuando estaba en ambar mi hermano consiguió meter la marcha y nos piramos a toda velocidad tras una preciosa sonata en fa menor de claxones e insultos. La segunda marcha entró sin problemas, y la tercera, tras dos intentos, se decidió a ir a su sitio. Total: 60 kilómetros por hora y acercándonos a una rotonda partida. La intención original era girar a la izquierda, pero pronto me di cuenta que al no bajar el velocímetro, y seguir como si tal rotonda no existiera, lo más probable es que mi hermano fuera a la derecha, así nos viniera bien o no. Cuando la rotonda se podía tocar con los dedos seguíamos a esa velocidad y empecé a pensar que mi hermano estaba tonto o algo así, por lo que giré la cabeza para decirle una barbaridad y me encontré con que en vez de ojos tenía dos huevos duros a punto de estallar. Eso no era una cara, era un rictus demoníaco de pavor todo lleno de ojos y boca, que estaba tan abierta que se podría colar un tren de mercancías, a la par que apretaba de forma compulsiva el pedal del freno sin que este se decidiera a frenar ni siquiera un poquito. Por nuestra izquierda venía un sorprendido renault megan que frenó lo suficiente como para no darnos un viaje que nos hubiera llevado a la luna, poco mas o menos. De frente, el bordillo de la rotonda nos miraba con cara de pasarselo estupendamente, y a nuestra derecha un coche la mar de tranquilo nos observaba mientras un diestro volantazo nos hacía girar en un metro cuadrado levantando dos de las cuatro ruedas y rechinando las otras dos mientras la energía cinética de la 4L dudaba entre estamparse contra los coches aparcados al lado de la acera, o hacerlo diréctamente sobre el quillo que ya no estaba tan tranquilo. De hecho su cara era un calco de la que teníamos mi hermano y yo. Dos enormes ojos llenos de pánico miraban nuestro vehículo a dos ruedas, girando a la desesperada y llendo directo a la señal de mercedes que estaba justo en medio de su capó. ël se echó a su derecha y nuestra furgonetita se decidió a poner sus cuatro ruedas en la calzada. La pitada que nos dieron nos sonó a ovación de las buenas, y sabernos a salvo de una estampada frontal nos soltó la risa. Dejamos que la inercia y el rozamiento se fueran haciendo uno decelerando poco a poco. Nos paramos, salimos del coche, lo cerramos y nos fuimoas a casa en autobús. Ya mañana, cuando se nos quite la caquita y el susto, llamamos a la grúa si eso....al del taller mejor lo llamamos otro día, que en la carcel no se está mu bien y tenemos un pronto mu malo.

Por cierto, cuando la arreglaron no tardamos ni un dia en empotrarnos a otro vehículo que no le parecío bien pararse en un stop y la declaramos siniestro total. El otro coche salió con un intermitente roto, y nosotros con el regalo camino del desgüace...cosas que pasan...

22 ene. 2011

Tocando las bolas

El otro día recordé una vieja anécdota que pasó hará unos ocho o nueve años. Todavía estábamos mi hermano y yo por ahí trabajando por nuestra cuenta, haciéndole montajes a Fagor y a quién tuviera el valor de llamarnos. A menudo coincidíamos con otros instaladores tanto en los centros proveedores como en los sitios de recogida de máquinas, y donde se concentran distintos seres humanos siempre hay fricciones. Una cosa que me resulta muy molesta son los quillos que aparcan su coche de manera tan canalla que ocupan todo el espacio, teniendo yo que cargar mis cosas desde mu lejos. Ese día en concreto mi humor de perro pulgoso se impuso a la cordura que normalmente tengo y....vale, normalmente no tengo mucha cordura.....pero empezó él.....vale, igual no estaba tan en medio su coche....lo mismo no empezó ni él....lo cierto es que le pedí con toda la amabilidad que poseo que apartara su estúpido coche de los cojones de mi camino, a lo que imprudentemente ese pavo me dijo que tururú, que lo quitaría cuando le diese la gana, y le pedí de forma cortés y educada que lo quitara, para los que me conocen ya saben que lo mandé a tomar pol culo y lo amenacé con venganza eterna, o sea, cortés y educado. ¿ Ah, SIII?...¿Y QUÉ BAS A ACER, PRINGAO? Las faltas de ortografía son suyas, que el malo de la peli es él, aunque yo no sea precisamente el bueno.

Los astros, el destino o la diosa Fortuna quisieron que uniéramos nuestros caminos dos días después, yo había quedado con un arquitecto y me llamó porque se retrasaba una hora, así que me quedé en la placita en la que íbamos a reunirnos cuando me fijo en un tipo que estaba montado en una escalera larga, justo encima de una tienda, terminando de instalar una máquina. Mi presa...jejeje

Me acerco tranquilamente y lo saludo. El quillo me mira receloso y yo le digo, nah, pelillos a la mar, y le acerco la herramienta que le iba a hacer falta en ese momento. Le di algo de charla a él, y le di algo de charla al dueño de la tienda, haciendo preguntas aquí y allá, comentando esto o lo otro hasta que se convenció el tendero que yo era el compañero del quillo de la escalera. Aproveché que el tendero se metió dentro para atender a un grupo de personas y le dije al montador que el de la tienda me dijo que no le importaba que se quedara el desagüe allí mismo, justo delante de la puerta, lo que hacía que el montaje estuviera terminado, y muy contento, el pobre infeliz se puso a recoger, yo le eché una mano, por supuesto, y me ofrecí a guardarle la escalera mientras él llevaba todas las cosas a la furgoneta...¿os he dicho que estábamos en el centro histórico de Sevilla, en una calle peatonal?....po diez pateos se pegó el muchacho calle arriba calle abajo llevando las cosas. En el último viaje, antes de la escalera, le dije al de la tienda que mi encargado no estaba dispuesto a hacer el desagüe y que iba a caerle el agua en la misma entrada del establecimiento, justo por donde entraban los clientes porque le caía mal y eso me hacía sentir culpable, que por mí lo haría, pero si lo contradecía lo mismo me echaba a la calle, y necesitaba el trabajo. También le dije al tendero que mi encargado lo llamó calvo idota más pesao que una vaca en brazos y que ojalá el agua le pudriera el toldo, y que eso me hacía sentir culpable también. Cuando vi al colega venir a por la escalera me fui hacia él y le dije, con mucha amabilidad, y con una sonrisa de oreja a oreja, que el de la tienda quería pedirle un favor...y me alejé hasta una distancia en la que podía ver el espectáculo....y oír las voces, claro....no entendía lo que decían, pero por los gestos y las palabrotas que de vez en cuando se gritaban, creo que la conversación estaba siendo muy animada...yo por lo menos, estaba mucho más animado, jejeje y el quillo no aparcó más de esa manera, ni me volvió a saludar....que poco sentido del humor....

6 ene. 2011

Solo para padres recientes....Dora exploradora

Si hay algún dibujo animado diseñado en el mundo para desconcertar al ser humano adulto es sin duda este. Para el que no lo conozca mucho, se trata de una niña que va por ahí con un mono viendo arco iris de colores, animales que hablan y saltamontes que tocan instrumentos. Escrito así cualquiera diría que hablo de alguien que vive en un barrio marginal y consume sustancias raras, pero no, es una niña que hace todo eso hablando en ingles y español que conversa tranquilamente con todo bicho viviente mientras sus padres se dedican a encargar una hermanita o hermanito pa la susodicha. En su camino hacia lo desconocido repite hasta que te quieres suicidar una cancioncilla pegadiza que provoca que todos los demás adultos no padres te miren mientras agarran sus bolsos con los dedos rígidos y las pupilas dilatadas haciendo un vano intento de comprender porqué demonios cantas a grito pelado no se qué cojones de una mochila, sobre todo si además lo haces con cara de hastío hurgando tu macuto...lo más probable es que piensen que eres un terrorista suicida que usa canciones raras para distraerlos mientras sacas del morral un arma automática de gran calibre... Como os iba diciendo, en su camino, esta repelente cría de humana consulta su mapa vivo para pasar por tres puntos y llegar a su meta final...supongo que esa meta es acabar con el paro en España por el método del suicidio colectivo, lo que dejaría numerosos puestos de trabajo vacantes... En su interesante trayecto esta mocosa y su mono deben atravesar la selva ventosa, el rió de los cocodrilos y la gran colina roja, por ejemplo, y todo ello con el permiso expreso de sus papás y su abuela, que están la mar de entretenidos rellenado el formulario que asuntos sociales ha dejado en su buzón tras las múltiples denuncias recibidas por abandono de su hija a los peligros de una selva, unos cocodrilos y la gran colina esa, que al final resulta que era un pollo gigante....no se vosotros, pero a mi toda esta parafernalia me resulta mas siniestra que las pelis del kurosawa...y lo peor es que todos los capítulos son iguales los unos a los otros en forma, canciones y conceptos...pero les encanta a los niños, Dios sabrá en su eterna inteligencia porqué extraña razón...y claro, los padres po lo vemos, que quieres que le hagamos....

30 nov. 2010

¿ Porqué me gusta más Bruce Lee que Akira kurosawa o yoquesé?

Pues por muchas razones, una de ellas es que las de Bruce lee, pese a todo, las entiendo. Un quillo va por ahí la mar de tranquilo, le tocan las bolas de distintas maneras, se enfada, se quita la camiseta y reparte ostias a tutiplén, él gana, los demás pierden, fin. Puede que vista una vista todas, pero piensa en ese día que te sientas en el sofá sin ganitas de ná, has encendido la tele con la mano arreándole al botón que está pegado al televisor, y te das cuenta de que el mando está lejos. Lo que echan por el canal que cualquiera sabe quién ha dejado es una peli del Lee y pa colmo ya está empezada. La de disgusto que te ahorras, porque para empezar te la sopla lo que haya pasado, le habrán tocado la fibra sensible en algún momento anterior, veras un montón de chinos que te parecerán todos iguales, excepto uno que va sin camiseta, ese es Bruce Lee, y si hay más de uno sin camiseta Bruce es el que grita como un mono tití al que le han pisado el rabo....y después la cola, si hay más de uno que grita así, entonces Bruce es el que gana. Simple, directo y sin sorpresas. No hace falta levantarse a por el mando.

Las del kurosawa, por ejemplo Ran, gran peli según los entendidos, son un tostón equiparables a lo que el viento se llevó, pero con todos los personajes iguales unos a otros, imposibles de distinguir, todos los tios iguales entre ellos, todas las tias iguales entre ellas, o la gran y vitoreada 2001 odisea de como aburrir a un quillo hasta hacerle levantar a por el mando o incluso ver a la gallina caponata antes que ese esperpento. Mucho premio, pero más aburrías que una carrera de tortugas reumáticas jubiladas, así tengan camiseta o no.

Esta peli de la que os hablo, Ran, es toda una alegoría de como un espectador distraído puede llevarse de golpe y porrazo el aburrimiento y desconcierto equivalente a dos ciudadanos Kane, o una Elizabeth, la reina virgen....e incluso podríamos aburrirnos casi tanto como viendo Siete mil años en el Tibet, de Brad Pitt.

En mi haber, tres intentos de verla, en el haber de Kurosawa, conseguir que no sea capaz de enterarme de nada porque todos los personajes son como gotas de agua. Por lo que se ve, cada personaje tiene un color que lo define, pero la mayoría de las veces están vestidos de samurais, con una calva horrible, un peto de cuero y cara de haber recibido una carta de hacienda insultando a otro tio vestido de igual manera, con la misma calva y el mismo careto....justo cuando pensaba que estaba empezando a distinguir a los personajes me dice mi mujer, que estaba viendo ella to la peli entusiasmada que no, que no eran dos personajes distintos sino el padre que se había vuelto loco y hablaba consigo mismo ....pabernos matao....si por lo menos el padre se quitara la camiseta o gritara como cuando se depila a la cera un hombre poco valiente, lo podría distinguir.....copón....